naúfragos noctámbulos

Saturday, December 02, 2006


Los días después de los de resaca me dejan una agradable sensación de bienestar sólo comparable a una sesión de viejos dibujos animados de Hanna-Barbera o Looney Toones desde mi sofá con una taza humeante de Cola Cao entre las manos y ese pellizco de nostalgia que a modo de brasero reconforta mi inestable espíritu.
Odio el desorden, especialmente aquel que va dejando mis ideas y proyectos desperdigados por la habitación de las prisas. Entro y no sé por dónde comenzar a ordenar la madeja de sinsentidos que se esparcen por todos los rincones, debajo de la cama, enredados con las pelusas de los excesos y el polvo de la desidia.Es entonces cuando salgo, cierro la puerta y huyo en busca de algún rincón donde recuperar el silencio, la calma y como por arte de magia, todas mis miserias vuelven a su ser recuperando el orden que tanto me ha costado establecer.
Una iglesia románica de un viejo pueblo perdido del Pirineo francés que se escondió bajo la tierra durante la explosión turística; una sala de cine pequeña cualquier martes por la noche; mi despacho envuelto en penumbras y las notas de Bill Evans; un cementerio, cuanto más grande mejor; el parque Grande de Zaragoza, en esa hora maldita en que sólo me encuentro gatos y putas que regresan de la batalla; la cima de una montaña cualquiera y solitaria; un cara a cara con "Metropolis" de George Groz...
Rincones solitarios llenos de vida en los que oir el estruendo del silencio. Rincones escondidos a la vista de miles de ojos ciegos de tanta rutina y mediocridad envolvente. Rincones apartados, refugio de muchos que quermos estar solos

0 Comments:

Post a Comment

<< Home